El horror de la guerra vivido en carne propia

26/Jul/2011

La República, Hugo Acevedo

El horror de la guerra vivido en carne propia

26-7-2011
ESTRENO. «LIBANO» ES UN FILME TESTIMONIAL, QUE NARRA LA HISTORIA DE UNA DESPIADADA MASACRE El drama de la guerra es el tema de «Líbano», el filme testimonial que recrea la invasión israelí a este país en 1982, con el trasfondo de un cruento conflicto fratricida.
HUGO ACEVEDO – hugolibros@gmail.com
Esta coproducción franco-germano-israelí fue dirigida por el realizador judío Samuel Maoz, quien, hace casi treinta años, fue protagonista real del sangriento enfrentamiento armado.
En muy buena medida, esta película, que fue galardonada en el prestigioso Festival de Venecia, condensa la experiencia autobiográfica del propio director.
La historia transcurre en apenas 24 horas de pesadilla, a bordo de un tanque israelí situado en la línea de fuego, cuyos infortunados tripulantes son cuatro jóvenes e inexpertos soldados.
Todo transcurre dentro de ese espacio físico, acotado y claustrofóbico, donde estos seres humanos intentan sobrevivir a un conflicto bélico absurdo, sin códigos ni reglas.
En ese contexto, el tiempo narrativo se condensa en una peripecia tan intensa como traumática y estresante, que da cuenta de las peores miserias humanas y de la lucha por la supervivencia en un escenario de devastación.
Condenados a soportar la presión dentro de ese metálico sarcófago ambulante, los protagonistas reciben permanentes órdenes de avanzar y su único contacto con el exterior son las imágenes que perciben a través de la mirilla del cañón.
El comandante Assi, el piloto Yigal, el artillero Shmulik y el fogonero Hertzel permanecen en un estado de soledad y permanente tensión, solo interrumpido por el descenso del cadáver de algún compañero bajado a través de la escotilla, la presencia de un herido o bien de un prisionero enemigo.
En esas circunstancias, la visión que proporciona la mirilla del tanque retrata buena parte de la tragedia exterior: civiles asesinados, una familia secuestrada por milicianos y edificios literalmente demolidos por los implacables bombardeos.
Apelando a su propia memoria, Samuel Maoz ­que también escribió el guión­ describe todas las percepciones sensoriales de los infortunados soldados, desde el estruendoso sonido de los disparos que impactan en la estructura del blindado hasta el penetrante olor del aceite derramado o la orina.
El talento del realizador, la destreza del equipo técnico y la magia de la tecnología de filmación, transforman al espectador en un protagonista más de este periplo de pesadilla.
No faltan, naturalmente, los conflictos devenidos de esa situación de confinamiento, el pánico y los dilemas morales de quienes discrepan y se rebelan contra la orden de disparar contra la población civil.
Contrariamente a lo habitual en el cine de industria, en esta película no hay héroes ni antihéroes. De un modo u otro, todos son víctimas de una guerra manipulada desde los centros de poder, que responde a intereses geopolíticos sin reparar en los eventuales costos.
El encierro de los cuatro soldados en el pesado tanque constituye toda una metáfora de lo que realmente está sucediendo. A través de la mirilla del cañón, los protagonistas tienen una visión incompleta y acotada de esa escenografía de espanto.
«Líbano» es un filme contundente, explícito y descarnado, que denuncia la irracional violencia de la guerra. También es un alegato antibélico, que rescata valores como la amistad, la solidaridad, la valentía y el coraje para sobrevivir en situaciones extremas.
FRASES CÉLEBRES
Líbano (Lebanon), Israel-Francia-Alemania-Líbano 2009.
Guión y dirección: Samuel Maoz.
Fotografía: Giora Bejach.
Música: Benoît Delbecq.
Edición: Arik Lahav-Leibovich.
Diseño de producción: Ariel Roshko.
Reparto: Yoav Donat, Itay Tiran, Oshri Cohen, Michael Moshonov, Zohar Strauss, Dudu Tassa, Ashraf Barhom y Raymonde Amsellem.